Los viajes cinematográficos

Los viajes cinematográficos permiten no sólo conocer el lugar que hemos visto en la pantalla sino añadir el recuerdo de la sensación que nos produjo la obra

De la pantalla a la realidad

No sé si has ido alguna vez a un viaje cinematográfico. Conocer in situ un lugar que te ha cautivado a través de la pantalla es una experiencia increíble, especialmente para los que amamos el cine. A diferencia de un viaje convencional, en los viajes cinematográficos ya guardas en tu memoria emotiva un recuerdo del lugar que vas a visitar. Cuando una película te atrae, ya existe una sensación previa y un recuerdo de aquello que vas a ver posteriormente en persona.

Por eso, al verlo, no sólo impacta en ti la belleza del lugar o la historia que hay tras su cultura, sino el recuerdo de la obra que anteriormente te había cautivado. Eso hace que los viajes cinematográficos sean diferentes de los viajes convencionales, y en nuestra opinión, mucho más intensos.  El sentimiento que produce ver esos lugares idealizados finalmente en persona, sin la mediación de la pantalla, hace que todo sea aún más vívido. No es de extrañar que estos viajes cautiven a cada vez más personas y que estén generando cada vez más interés en los espectadores.

Descubrir París por sus películas

Hace algo más de una década viví casi un año entero en París y un día les propuse a mis amigos (ninguno de ellos estaba relacionado ni quería relacionarse con el mundo del cine) ver películas en mi casa en las que la ciudad fuera muy relevante. Para entonces ya llevábamos algunas semanas allí, conocíamos los sitios turísticos y algún rincón escondido pero no mucho más. A todos les gustó la idea y a lo largo de una semana vimos en mi casa Amélie, El odio, Venganza, Al final de la escapada y varias de Truffaut (ellos casi no conocían las películas de la Nouvelle Vague, les encantaron). Lo curioso fue que mientras las veíamos íbamos recordando lo que habíamos vivido en los lugares y cómo habían cambiado o no con respecto a la película, y eso casi era más divertido que ver la película en sí. Lo que pasó después fue el proceso a la inversa, cuando íbamos al sitio recordábamos lo que había sucedido en la película y luego nos olvidábamos y empezábamos a vivir nosotros. Y la verdad, conocer así los lugares era mucho más enriquecedor e interesante, especialmente para mí, que llevo el cine tan adentro.

Guía turístico en París

Algunos meses después terminé convirtiéndome en guía turístico para pagarme dos meses más de estancia en la ciudad. En los recorridos, además de los datos históricos de los monumentos, iba nombrando algunas escenas de películas que tenían lugar allí y me resultó sorprendente el interés que mostraba la gente por el cine que se había rodado en el lugar y cómo iban identificando las películas con el monumento. A veces, lo que simplemente comentaba como anécdota se convertía en el tema principal por las preguntas que me hacían los viajeros.

Al fin y al cabo no es lo mismo aquello que ves y te cuentan que aquello que vives en primera persona. Hacer ese viaje de la pantalla a la realidad y viceversa es incluso mejor que sólo verlo o sólo vivirlo.

«Si no le gusta el mar, si no le gusta la montaña, si no le gusta la ciudad… entonces… ¡Que le jodan!»

Al final de la escapada

Dir: Jean Luc Godard

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Pablo

Pablo

Director de Viajadecine.com

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